21.2.09

El Temerario


Éste es el primer cuadro que recuerdo, y al que le tengo más cariño, crecí viéndolo diariamente, cada vez que bajaba las escaleras ahí estaba, El Temerario remolcado a dique seco (The Fighting Temeraire, 1839), de William Turner, el pintor de la luz.

El óleo representa el destino final del HMS Temeraire, un gran buque de guerra de 98 cañones botado en 1798, y que lideró la Batalla de Trafalgar, símbolo del poder del ejército inglés y que navega rumbo a su fin, una escena que el pintor vio con sus propios ojos en 1838, el momento en el que es remolcado por un barquito de vapor desde la desembocadura del Támesis hasta el desguazadero.

Es sin duda una obra crepuscular, fascinantemente romántica y repleta de significado. Bajo la superficie se encuentra una nostálgica reflexión sobre el fin del imperio inglés, de como los días de gloria ya han pasado y el que fuera el mayor símbolo del poder de su ejército realiza su último viaje: los astilleros de la flota, donde será desarmado. Es el ocaso del sol, a una hora punta, el fin del imperio, y quizá también una reflexión del artista sobre su propia vejez.

Y para acompañarlo, no se me ocurre nada mejor que la “Música Acuática” (Water Music), compuesta por Händel para un paseo que el Rey Jorge I de Inglaterra dio en 1717 en una barcaza sobre el Támesis desde Whitehall hasta Chelsea, acompañado de su séquito y de los cincuenta músicos que tocaron esta partitura durante todo el trayecto. Una obra clásica habitada por silencios y sonidos, música que intenta acercarse a ese murmullo acuático que entona el agua en movimiento, ritmos lentos que se enredan y entrelazan a sí mismos.

13 comentarios:

Verónica Rodríguez Orellana dijo...

Los mejores habitantes de los cuadros son las luces , los sonidos y los silencios , està claro que la combinaciòn que elegiste es muy interesante . Un beso

Kurtz dijo...

Muy bonito el cuadro y muy bueno el acompañamiento musical.

Blanca dijo...

Un gran pintor..

Mario dijo...

¿ocaso o amanecer? El uno sigue al otro...

Marta G.Brea dijo...

Verónica, como decía Leonardo Da Vinci, "la pintura es poesía muda; la poesía pintura ciega". Muchas gracias y otro beso.

Kurtz, me alegra que te guste, me alegra que te pases por el blog... Bikos...

Blanca, gracias a tu comentario he conocido tu reivindicativo blog, seguiré muy de cerca tus "Dead Memories".

Mario, yo siempre creí que era el ocaso, por lo que representa, el fin de un ciclo, de una etapa... La luz es similar en ambos casos, es la hora mágica o azul, el cielo y la iluminación artificial se encuentran en el equilibrio perfecto, y el tiempo parece detenerse por un instante. Cuando quieras hablamos de ello largo y tendido... Bss...

banderas dijo...

¡Qué alegría haberte encontrado hoy precisamente! y ¡qué hermoso cuadro y música has elegido! Turner, un predecesor de los impresionistas franceses, y Häendel, un barroco tardío con muchísima sensibilidad y un dominio total de casi todos los recursos sonoros y estilos de su época.

Por entradas así de sencillas y así de sinceras merece la pena que sigas manteniendo el blog. Es un placer verte en vivo y en directo... y leerte en tu blog.

Bicos ;-)

CARMEN dijo...

Suscribo el comentario anterior. Turner me encanta y la música de Haendel también.
He leido todas las entradas de tu blog. Son mejores las que has escrito antes de diciembre y esta última, en mi opinión.

Marta G.Brea dijo...

La alegría es mía, Banderas, creo que no nos veíamos desde la quedada de blogueros. Quizá la próxima vez no te escapes de la foto ;)

Tú comentario anima de verdad, muchísimas gracias!!

Por cierto, pensaba que te tenía linkeado, así que lo voy a hacer ahora.

Espero encontrarte pronto de nuevo.

Biquiños...

Marta G.Brea dijo...

Carmen, respeto tu opinión, y gracias por leer el blog.

winfried dijo...

Epa Martis muy bonito el cuadro!! Tu siempre con buen gusto!! A proposito hablando de posts, porque no haces uno bilingue, castellano/gallego? Es que tengo curiosidad como es el Gallego.

Bicos

winfried dijo...

un poema en Gallego, seria super chevere conocer y su autor!
Bicos

Señor R dijo...

Sin duda una elección musical muy acertada

Anónimo dijo...

Ideal para acompañar la lectura de una novela de la trilogía de Hornblower de C.S. Forester.
Precioso el cuadro.
saldaña.