Hace ya tiempo que una persona muy especial me descubrió Ashes and Snow, la memoria compartida de tierras distantes, personas y animales, concebida por el fotógrafo artístico canadiense Gregory Colbert con la idea de un museo móvil alrededor del mundo, el Nomadic Museum, sin destino final, ampliándolo a muchos otros lugares y especies a medida que va evolucionando.
Es un proyecto en curso que entrelaza más de 200 fotografías, películas de 35 mm, instalaciones y una novela presentada en cartas. Con una profunda paciencia y un férreo compromiso con la naturaleza expresiva y artística de los animales, su creador ha capturado de forma extraordinaria improvisadas interacciones naturales entre los seres humanos y los animales.
Desde 1992 Colbert viajó a lugares como La India, Birmania, Sri Lanka, Egipto, Dominica, Etiopía, Kenia, Tonga, Namibia, Borneo, Las Azores y la Antártida, en más de 40 expediciones. Su bestiario del siglo XXI incluye también más de 40 especies totémicas de todo el mundo. Encontramos elefantes, ballenas, manatíes, cachalotes, ibis sagrados, grullas de cola blanca, águilas reales, halcones gyr y peregrinos, elands, buceros, suricatas, rinocerontes, caracales, guepardos, leopardos, perros salvajes africanos, babuinos, orangutanes y cocodrilos de agua salada. La variedad de seres humanos incluye monjes birmanos, bailarines de música trance, bosquimanos Shan, y el mismo Colbert buceando entre ballenas.
La itinerante exposición ya se ha presentado con un éxito sin precedentes en Venecia, Nueva York, Los Ángeles, Tokio y México, a la espera de una nueva ubicación.
Ninguna de las imágenes ha sido tratada digitalmente, ni sobrepuesta. Muestran lo que el artista mismo vio a través del objetivo, y se complementa con los tonos sombríos en sepia y ocre oscuro en un proceso distintivamente encáustico sobre papel japonés hecho a mano.
Colbert, quien llama a los animales "obras maestras vivientes de la naturaleza", captura momentos extraordinarios de contacto con los humanos. Los animales están en su hábitat natural en un esfuerzo por ser fiel a la voz de cada uno de ellos. Añade también que “al explorar las sensibilidades poéticas y el lenguaje compartidos por todos los animales, con mi trabajo busco redescubrir esa tierra común que una vez existió cuando las personas vivían en armonía con los animales. Las imágenes muestran un mundo que no tiene ni principio ni fin, ni un aquí ni un allí, ni pasado ni presente”. El efecto final es una experiencia de asombro, contemplación, serenidad y esperanza. Se explora la relación entre el hombre y los animales de dentro hacia afuera.
El legado, la obra y propuesta de este original fotógrafo nos muestra que nuestro mundo puede ser diferente, un lugar donde es posible la paz, el respeto, la armonía... Envuelve en su atmósfera a quien la contempla. Son simples ventanas a un mundo en el que el silencio y la paciencia gobiernan el tiempo. Transmite serenidad y eternidad, una calma irreal. Es un viaje mágico y místico, un universo paralelo al nuestro. Es un mundo en donde el hombre y los animales coexisten pacíficamente, cada uno vive en el sueño del otro.
A quien le apetezca imbuirse en esta maravillosa obra de arte, recomiendo encarecidamente estos vídeos, donde se aprecia todo lo mencionado, especialmente las bellísimas imágenes debajo del agua. Para sentir, y sobre todo disfrutar...
"Pluma a fuego, fuego a sangre, sangre a hueso, hueso a tuétano, tuétano a ceniza, ceniza a nieve"
Ashes and Snow - Feather to Fire
Ashes and Snow - Symbiose
Ashes and Snow - Part 1/4
Ashes and Snow - Part 2/4
Ashes and Snow - Part 3/4
Ashes and Snow - Part 4/4















